Esto es lo que de verdad le pasa a tu cuerpo cuando fumas porros:

Esto es lo que de verdad le pasa a tu cuerpo cuando fumas porros:

“La marihuana es una preparación a base de hojas y flores secas de la planta Cannabis sativa. En la planta hay casi 100 sustancias, pero todavía no conocemos las acciones de gran parte de ellas sobre el cerebro. No obstante, sí se sabe que varias afectan a la actividad neuronal”, explica Emilio Ambrosio, catedrático de Psicobiología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

1. Borra tu pasado

Uno de los reclamos para justificar su legalización es apuntar a que la marihuana tiene propiedades medicinales, partiendo de informaciones proporcionadas por usuarios con diversas patologías, desde epilepsia a la enfermedad de Parkinson, que afirman que sus síntomas mejoran tras fumar porros. Sin cuestionar su posible importancia terapéutica, la literatura científica señala, sin embargo, que causa empobrecimiento cognitivo y daño cerebral. Por ejemplo, el consumo crónico de marihuana disminuye el nivel de flujo sanguíneo en numerosas regiones del cerebro, entre otras en el hipocampo, vital para la memoria a largo plazo, especialmente vulnerable en las primeras fases del Alzheimer, deteriorando el recuerdo de experiencias pasadas. “Eso implica que pueda llegar menos glucosa y oxígeno a las neuronas (o llegar más tarde) en esas partes del cerebro, con lo que la comunicación neuronal en las demencias puede verse seriamente afectada”, apunta el investigador Ambrosio.

2. Dejas de recordar palabras

Se sabe que el consumo regular de marihuana en la adolescencia induce cambios en las funciones y las estructuras en el cerebro que se manifiestan cuando son adultos. Esos cambios se dan al reducir la conectividad entre regiones del cerebro fundamentales para el aprendizaje y en la memoria. Una investigación ha comprobado que a lo largo de la vida de los consumidores crónicos, la memoria verbal se deteriora cuando se les analiza en la edad adulta. Los investigadores pidieron a los consumidores de marihuana que recordaran una lista de quince palabras, y comprobaron que uno de cada dos participantes recordaban un promedio de una palabra menos de la lista por cada cinco años de consumo regular, o lo que es lo mismo, uno de cada dos usuarios que llevaran diez años consumiendo recordaba dos palabras menos que los que no habían consumido.

“El consumo regular de marihuana interfiere en los procesos de desarrollo normal del cerebro que deberían tener lugar en la adolescencia y puede hacer a algunos individuos más vulnerables a sus efectos a largo plazo. Se ha demostrado que los consumidores regulares con una cierta variación genética tienen una menor memoria de trabajo, la que permite desenvolvernos coordinando varias actividades a la vez. El consumo de marihuana en la adolescencia puede tener repercusiones negativas en el estado adulto como es la disminución de algunos tipos de memoria”, señala Ambrosio.

3. Sufres psicosis cannábica

Es común vincular el consumo de marihuana con diversos trastornos psiquiátricos como la depresión, el trastorno bipolar, diversos trastornos de la ansiedad, ciertos trastornos de la personalidad y la adicción a otras sustancias. Otro efecto, tal vez menos conocido, es el de la esquizofrenia. “En este caso, la marihuana exacerba los síntomas positivos de la enfermedad (los delirios y las alucinaciones) induciendo lo que se denomina psicosis cannábica. Después de dejar de consumir, en la mayoría de las personas esa psicosis desaparece poco a poco pero, en algunas permanece de por vida. Puede que la genética también influya, ya que se ha comprobado que hay variantes genéticas compartidas entre predisposición a la esquizofrenia y consumo de cannabis”, observa Ambrosio.

4. Te puede romper el corazón (literalmente)

El consumo de marihuana también tiene efectos sobre la salud del corazón, aumentando el riesgo de desarrollar una miocardiomiopatía de estrés, conocida como el síndrome del corazón roto, similar a un infarto pero sin sus desastrosas consecuencias. Examinando a más de 33.000 personas hospitalizadas con cardiomiopatía por estrés entre 2003 y 2011, los autores de esta investigación publicada en el American Journal of Managed Care comprobaron que los 210 pacientes que había consumido marihuana antes de padecer la cardiopatía eran sobre todo hombres jóvenes con menos factores de riesgo como la presión arterial alta o diabetes tipo 2, pero sin embargo eran más propensos a entrar en paro cardiaco y requerían un desfibrilador implantado para prevenir eventos cardiacos posteriores.

5. Te destroza los dientes

Perder kilos y tener unos huesos más vulnerables a roturas también forman parte del catálogo de posibles efectos de la marihuana en nuestra salud, según un estudio de la American Journal of Medicine. Los fumadores intensivos de marihuana sufren una gran reducción en la densidad ósea si se les compara con los no fumadores, por lo que tiene más cartas a la hora de desarrollar osteoporosis y fracturas a lo largo de la vida.

Y no solo es una cuestión de poner en riesgo el esqueleto. Las encías también se ven comprometidas al fumar porros, como concluye un nuevo estudio publicado en JAMA Psychiatry l. De los 1.037 encuestados, 675 participantes confesaron haber consumido cannabis en cualquier cantidad en cualquier momento. Tras preguntar cuántas veces consumían entre los 18 y 38 años, los hallazgos revelaron que el cannabis podría estar detrás de la mala salud periodontal a los 38 años tras estar fumando durante 20 años, lo que ha hecho sospechar a los investigadores que los consumidores tienen una higiene bucal más descuidada y más tendencia a ser adictos al alcohol.

6. Ves mal

La actividad visual también se ve alterada al fumar cabannis, ya que un consumo habitual de marihuana puede retrasar el procesamiento de la información visual en nuestra retina. Una investigación reciente publicada en JAMA Ophthalmology detectó que los fumadores regulares experimentan un ligero retardo en el funcionamiento de las células encargadas de procesar la información visual entrante, de conectar la retina con el cerebro y de transformar la luz a través de una serie de pulsos eléctricos. No obstante, todavía queda por saber si este efecto en la salud visual es permanente o retrocede al abandonar la marihuana.

7. Duermes peor

Aunque la marihuana te sugiera relajación, puede que la idea de que fumar cannabis ayude a dormir mejor sea una falacia. Una investigación aparecida en el Journal of Addictive Diseases encontró que esta droga puede estar detrás con los trastornos de sueño al hallar que los fumadores de marihuana a diario encuestados padecían un porcentaje mayor de insomnio y alteración del sueño que los que consumidores con menor frecuencia.

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RECOMENDACIÓN MUSICAL: GAVIN ROSSDALE

  • Gavin Rossdale frontman del grupo británico Bush, uno de los primeros grupos en importar en suelo europeo, los sonidos dejados por las eminencias grunge de principios de los 90 (Pearl Jam, Alice in Chains, etc)
    En este primer y único trabajo en solitario, el músico opta por un sonido más suavizado y con pequeñas tendencias electrónicas logrando que nos agrade y nos apetezca escucharlo, por ejemplo para hacer deporte o incluso tranquilamente en el metro.

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Bandas sonoras recomendadas:

Dos bandas sonoras del maestro francés, ya fallecido, Georges Delerue.
Ideales para acompañar y amenizar reuniones familiares con su agradable y encantador sonido, poder concentrarnos en el estudio y la lectura, a mi me funciona, mientras las escuchamos y también, claro está, para relajarnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

PELÍCULAS RECOMENDADAS:

Forrest Gump:

Famosa película de Tom Hanks que cuenta las hazañas conseguidas por un chico con retraso mental, pero que debido a sus creencias e interpretación del mundo, consigue cosas que a otros resultarían imposibles.

Yo soy Sam:

En la que un hombre con retraso mental lucha por mantener la custodia de su hija.

CANCIONES RECOMENDADAS:

Soul clásico actualizado y muy elaborado. Eso es lo que nos ofrece este artista en sus dos grandes trabajos editados hasta la fecha. Ideal para relajarnos mientras hacemos deporte, etc. Todo vale con el señor Kiwanuka.

 

 

Canciones Recomendadas:

Jan AP Kaczmarek es un compositor polaco de bandas sonoras ganador del Oscar por la monumental música de la película «Descubriendo Nunca Jamás».
Un maestro que ha sabido crear en sus scores para películas música para deleite personal, fuera del acompañamiento musical esencial de las imágenes de dichos filmes.
En estas dos flojas películas nos presenta un par de partíturas con una sutileza y con un cuidado en los detalles por parte del compositor, que consigue enaltecer la calidad de las películas debido a sus bandas sonoras tan exquisitas.
Ideal para relajarse disfrutando de su escucha.

 

¿Qué revela el recuerdo más antiguo de la infancia de ti?

¿Cuál es tu primer recuerdo de la infancia? ¿Te has preguntado alguna vez por qué es ese recuerdo y no otro?

Las investigaciones indican que los primeros recuerdos de la mayoría de las personas datan de los tres años y medio, antes de ese tiempo se produce lo que se conoce como «amnesia infantil». Sin embargo, estudios más recientes realizados con niños sugieren que sus primeros recuerdos probablemente son más antiguos pero que al crecer los vamos olvidando y nuestras primeras experiencias provienen de los seis años.

Dime de qué cultura eres y te diré cuál es tu primer recuerdo

Los recuerdos tempranos varían mucho en cuanto al contenido: podemos recordar ese juego que tanto nos gustaba, aquella vez en que nos hicimos daño o cuando nos mudamos. Sin embargo, lo curioso es que esas primeras memorias están profundamente mediatizadas por la cultura.

Un estudio muy interesante realizado en la Memorial University of Newfoundland desveló que los niños canadienses eran más propensos a recordar sus primeras experiencias de juego solitario y las transiciones personales, como cuando comenzaron el colegio o se mudaron de casa. Al contrario, los niños chinos solían recordar más las interacciones familiares y escolares. Obviamente, el entorno en el que crecemos determina la importancia que le daremos a unas u otras experiencias, en dependencia de los valores que se promueven.

¿Por qué recordamos algunas experiencias y no otras?

Aún no se sabe a ciencia cierta por qué algunas experiencias ocupan un lugar especial en nuestra memoria mientras otras se borran. No obstante, no queda duda de que los recuerdos más tempranos de la infancia que tienen los adultos se refieren a acontecimientos con un gran significado emocional, algunos son eventos negativos, como los accidentes y las lesiones sufridas, otros son experiencias felices como un día de fiesta o de excursión.

De hecho, las investigaciones más recientes indican que nuestros primeros recuerdos podrían no ser experiencias al azar sino que reflejan los detalles más significativos de nuestra infancia o incluso representan una parte de nosotros que nos interesa conservar. Por eso, se afirma que más allá del impacto emocional, para que una experiencia se consolide y perdure en nuestra memoria es fundamental que tenga cierta coherencia.

Esto significa que una experiencia será más memorable en la misma medida en que creamos que es más importante para nuestra vida. Por ejemplo, un hombre de negocios puede recordar la primera vez que habló delante de su clase mientras que una activista por los derechos de los animales puede recordar una experiencia de la infancia con los animales que le haya marcado e inspirado.

Por tanto, en realidad esos primeros recuerdos autobiográficos no se deben simplemente al azar y no se limitan a reflejar el camino que hemos recorrido en nuestras vidas sino que también indican en quién nos hemos convertido. Esas primeras memorias no solo son un reflejo de la influencia del contexto cultural y social en el que crecimos sino que también indican el impacto emocional que tuvo nuestra infancia.

Además, esos recuerdos también se convierten en la materia prima que utilizamos para configurar nuestra identidad, nuestro “yo”. La persona que somos se debe, al menos en parte, a los acontecimientos que nos moldearon, a cómo los enfrentamos e incluso a cómo elegimos recordarlos ya que la memoria no es una copia fidedigna de lo ocurrido sino que se reinventa continuamente.

Por consiguiente, muchos de los recuerdos de nuestra infancia en realidad son datos que decidimos retener, ya sea de forma consciente o inconsciente, porque son importantes para comprender quiénes somos y por qué estamos en este punto de nuestra vida. Esos recuerdos le dan sentido al “yo” que hemos construido, ayudándonos a atar los cabos sueltos y a reafirmar nuestra identidad.

Por una parte, esos recuerdos son positivos ya que nos permiten mantener cierta coherencia, pero también pueden convertirse en obstáculos que nos impidan crecer, sobre todo cuando se trata de memorias traumáticas. En esos casos, debemos tener presente que no podemos regresar y reescribir nuestra infancia, pero podemos elegir con qué recuerdos nos quedamos. Por supuesto, no se trata de intentar borrarlos pero sí de revalorar su impacto emocional. El pasado nos ayuda a entendernos, pero no tiene por qué definirnos y, sobre todo, no tiene por qué escribir nuestro futuro.