Todos tenemos momentos en la vida de desánimo, nervios, ansiedad, pena… y en ocasiones no sabemos ayudarnos a nosotros mismos. Cuando ocurre esto lo mejor es pedir ayuda a un especialista para que te eche una mano. En mi caso asistí a terapia hace tiempo con Virginia y me ayudó muchísimo. Me enseñó estrategias para controlar mi ansiedad, me enseñó a relajarme y a respirar.
Con la terapia aprendí a aceptar mi problema y a vivir feliz a pesar de él. A no ser tan exigente conmigo misma y a no interpretar mis síntomas nerviosos de forma catastrofista. Aunque hace bastante tiempo que acudí a terapia sigo conservando mis cuadernos con los «deberes» que me mandaba, sigo haciéndolos y poniendo en práctica sus enseñanzas cuando no me siento bien y eso me hace sentir mucho mejor y superar mis malos momentos.
Animo a todo el que se sienta mal emocionalmente por uno y otro motivo a que vaya sin dudarlo.
